Jaque a Bartomeu

El voto de censura consigue suficientes apoyos validados y obliga el presidente del Barça a hacer un referéndum

La mayor iniciativa popular de la historia del Barça le ha hecho un jaque a la junta directiva de Josep Maria Bartomeu. Las firmas validadas de socios contrarios a la gestión que se está haciendo del club obligan a la junta azulgrana a poner las urnas en un plazo máximo de 20 días para votar su continuidad en el palco del Camp Nou. El referéndum, por lo tanto, se tendrá que hacer a lo sumo a principios de noviembre, en un contexto complejo debido a la pandemia de coronavirus, cuando el estadio todavía no se puede abrir por recomendación de las autoridades sanitarias. La Generalitat tendrá que autorizarlo. Si en la votación participa más de un 10% del censo de socios y gana la opción contraria a la junta por un 66,6% o más de los votos, la cúpula actual no podrá finalizar su mandato y una comisión gestora tendrá que convocar elecciones en un máximo de tres meses.

"Creo que no habrá referéndum y que Bartomeu y su junta dimitirán. Les pido que se ahorren este mal trance y se vayan ya y se convoquen elecciones cuanto antes mejor", ha asegurado Jordi Farré, el impulsor del voto de censura contra el presidente del Barça.

Bartomeu se enfrenta al mismo proceso que en su día amenazó a los expresidentes Núñez (1998) y Laporta (2008), pero en su caso el apoyo que ha recibido la iniciativa para echarlo es mayor, puesto que hace siete años la asamblea del Barça aprobó, a propuesta de la junta de Rosell, que el mínimo de apoyos para que salga adelante un voto de censura pasara del 5% del censo de socios al 15%. Por lo tanto, ante la gran impopularidad que desprende su gestión deportiva, económica y social, se expone a ser el primer presidente de la historia del Barça que se va después de un voto de censura que, además, es más simbólico que efectivo, puesto que hay elecciones convocadas para mediados de marzo.

Este temor sitúa a Bartomeu ante tres posibles escenarios. Una de las posibilidades que el mandatario considera ahora es aguantar en el cargo hasta el referéndum, cosa que comportaría un esfuerzo logístico y económico en plena pandemia, además de dedicación para hacer campaña a favor de la estabilidad institucional con el argumento de no obligar a la próxima junta a cerrar el ejercicio económico 2020/21, que entre otros cosas obligará a negociar una rebaja salarial con los futbolistas. Otra sería irse y convencer a su vicepresidente primero, Jordi Cardoner, para que defienda la gestión de la actual directiva en la moción y, en caso de salvar el cuello, acabar el mandato en junio después de los comicios de la primavera. Finalmente, Bartomeu también medita la opción de que toda la junta dimita, como si ya hubiera perdido el voto de censura, un escenario que comportaría que una comisión gestora aprobara las cuentas 2019/20 de manera provisional y avanzara las elecciones a invierno. En los próximos días, la cúpula analizará la situación y cogerá uno de los tres caminos que hay sobre la mesa.

El 2-8, el burofax de Messi y un cierre insatisfactorio del mercado

"Nadie tiene pensado dimitir. Ni yo, ni ningún directivo, ni ningún ejecutivo. El club sigue, no para y tenemos mucho trabajo por hacer, como por ejemplo el cierre del mercado de fichajes", decía el presidente del Barça a mediados de septiembre, justo cuando Més que una Moció presentó las firmas a las oficinas del club. Ahora la contundencia del discurso se ha fundido después de la validación de los apoyos suficientes para hacer el voto de censura. Y la indignación de los socios continúa en aumento por el mal balance del último día para inscribir nuevos jugadores, en el que se hizo evidente la dificultad económica del Barça en el no-fichaje de Eric García, una pieza que era imprescindible, y en el traspaso casi de balde, solo para liberar demasiado salarial, de Rafinha a un club poco amigo como el PSG. Todo ello horas después de que la entidad oficializara unas pérdidas de casi 100 millones de euros derivadas de la pandemia y una deuda acumulada de más de 800 millones y reconociera que hacer el Espai Barça puede llegar a costar 1.250 debido a la financiación vía Goldman Sachs. Noticias poco alentadoras que se suman al chasco por el 2-8, a la resaca por el burofax de Messi y al caso Barçagate, entre otros giros de guion.

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EDICIÓ PAPER 28/11/2020

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