Renegociar salarios o poner al Barça en riesgo de quiebra

El club plantea un reajuste que en el caso de los jugadores podría llegar hasta el 30% de su sueldo

En paralelo al voto de censura, que será el fin de semana de Todos los Santos si la justicia no dice lo contrario, el Barça vive pendiente estos días de una problemática que traerá cola más allá de quién gobierne el club en los próximos meses o de la fecha de las próximas elecciones a la presidencia (en enero o en marzo, en función del resultado de la moción). La pandemia de coronavirus continúa haciendo estragos en el día a día de la entidad y ha acentuado una deriva muy presente durante las últimas temporadas: el exceso de masa salarial.

Hace unos meses, en el pico del confinamiento, los jugadores del primer equipo accedieron a rebajarse el sueldo un 70% mientras no se retomara la competición. Después de unas tensas negociaciones, y de un (otro) mensaje envenenado de Leo Messi contra los dirigentes, los futbolistas también ayudaron a completar los salarios de los trabajadores afectados por el ERTO que el club aplicó por falta de actividad y de ingresos. En verano los partidos volvieron (a puerta cerrada) y el ERTO se desactivó para afrontar un mercado de fichajes que el Barça, priorizando el aspecto económico por delante del deportivo, ha usado básicamente para seguir adelgazando el gasto en sueldos de fútbol. Suárez, Vidal y Rakitic se fueron casi regalados con este espíritu, pero ni así ha sido suficiente para corregir un desajuste presupuestario que viene de lejos.

Tan profunda es la crisis, tan probable es la quiebra y tan distante es la relación con el vestuario, que la junta de Bartomeu ha decidido recurrir al Estatuto de los Trabajadores para adecuar la masa salarial a la realidad económica que atraviesa el club. “La estrategia es presionar a los jugadores poniéndolos en el mismo saco que al resto de empleados”, explican desde el Camp Nou, donde crece la desazón a menos de una semana para que se constituya una mesa de negociación en la que el Barça tendrá que explicar su propuesta de modificación de condiciones tanto a los deportistas profesionales, los sueldos de los cuales representan el 74% de los ingresos del ejercicio 2019/20, como a los más de 500 empleados no deportivos, que cobran el equivalente al 6% de la misma cantidad.

“Es surrealista. Quieren un acuerdo conjunto y no tiene ningún sentido, así que lo más probable es que no se forme la mesa de negociación y que los nuevos términos se tengan que pactar por separado [como en marzo ]”, aseguran al ARA desde el comité de empresa del Barça, donde ya avanzan que nunca se firmarán acuerdos “para rebajar salarios de trabajadores que cobran 1.200 o 1.500 euros mensuales” y mantienen que la situación actual es fruto de haberse “pasado de frenazo” a la hora de negociar las renovaciones de los futbolistas. De hecho, con los datos en la mano, el cómputo de sueldos y amortizaciones ha pasado de los 301 millones de la temporada 2010/11 a los 636 del último ejercicio auditado. Es decir, la cifra se ha duplicado después de una década en la que los esfuerzos para incrementar ingresos han ido dirigidos precisamente a compensar el aumento de la capacidad adquisitiva de los jugadores, con Messi como principal exponente de la tendencia. Al mismo tiempo, los salarios no deportivos nunca han supuesto más de un 6% en relación a los ingresos de explotación. Por eso hay trabajadores de largo recorrido en las oficinas de Arístides Maillol que concluyen que su sueldo no es nada al lado del desfase que implica pagar los sueldos más altos del mundo del fútbol en plena bajada de los ingresos. “Este es un tema estructural que va más allá de quién sea el presidente”, añaden.

“Goldman Sachs es para pagar salarios”

Ahora bien, a pesar de la amenaza de la moción, es la junta de Bartomeu la encargada de poner manos a la obra en la cuestión como nunca antes se había hecho. Por eso el vicepresidente Moix no especificó los gastos del curso 2020/21, una cifra que depende directamente del margen para ajustar los salarios deportivos. En este sentido, más allá de si finalmente hay o no mesa de negociación, el club trabaja en una propuesta que afectaría al 30% de los emolumentos de los hombres de Koeman, una cantidad que, eso sí, no se descontaría por siempre jamás, sino que se diferiría en gran parte hasta poderla abonar una vez la pandemia permita una recuperación de los ingresos que se han perdido. En esta línea va la renovación que Marc-André ter Stegen está a punto de firmar. El portero ha colaborado para llegar a un entendimiento y sabe que ahora mismo ni el Barça ni ningún club pueden pagarle lo que pretendía cobrar antes del covid.

Pero la disposición de Ter Stegen no arregla la deriva de los últimos cursos. Es por eso que proliferan voces críticas, como la del economista Marc Ciria en una entrevista a la agencia Efe, que sospechan que el crédito de Goldman Sachs, que en teoría tiene que servir para hacer el Espai Barça, en realidad es “para pagar salarios” y secar la deuda acumulada.

EDICIÓ PAPER 28/11/2020

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