COMPAÑEROS DE VIAJE

La consagración del instante

Conocí a Paz durante los últimos años de su vida, cuando yo ya era un lector asiduo de sus ensayos

RAFAEL ARGULLOL
RAFAEL ARGULLOL Escriptor i professor d'humanitats a la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona

Octavio Paz era una persona irónica y atenta, un gran conversador; es decir, le gustaba hablar y le gustaba escuchar, condición, esta última, escasa en los grandes habladores. Tenía mucho que explicar, y lo explicaba de manera clara y profunda simultáneamente. Se parecía a sus escritos: pasaba fácilmente de la anécdota particular a la consideración universal y, aunque México era su referencia más constante, su escenario era el mundo, con una especial devoción por la India. Conocí a Paz durante los últimos años de su vida, cuando yo ya era un lector asiduo de sus ensayos y sus poemas. De estos últimos 'Blanco' es mi favorito, unión casi perfecta de lenguaje y pensamiento.

Me resultan especialmente fascinantes los textos en los que compara las culturas de México y la India, país en el que había sido embajador. Siendo muy distintos sus mitos, y su metafísica, hay, creo, una afinidad sensorial entre ambas tradiciones que Paz sabe captar con precisión. Los colores e incluso los olores a veces parecen hermanados. Hay una cierta comunión entre las muchedumbres de Ciudad de México y Bombay o Nueva Delhi. Octavio Paz, en sus propios escritos, establece un puente entre ambas mentalidades. Es en el arte donde se producen las grandes conexiones entre mundos diversos. Quizá por esto los más decisivos ensayos de Paz se dirigen al propio arte. 

El más memorable, para mí, es 'El arco y la lira', una indagación en diversas perspectivas, todas ellas de gran valor. La relación entre libertad y destino ocupa buena parte del libro. Pero tal vez el tema dominante es el del tiempo en su vínculo con el arte. Para Paz el arte —la poesía, de modo particular— es exposición de la fugacidad de la existencia y, paralelamente, fijación del tiempo. La eternidad está contenida en cada momento y esta consagración del instante es el principio y el fin del arte. 

EDICIÓ PAPER 12/10/2019

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