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Caso Alcàsser: no sabíamos ni la mitad

25 años después, Netflix ha estrenado una serie documental de cinco capítulos que revisa el caso

Casi todo el mundo tiene presente el caso Alcàsser: el asesinato de tres niñas de aquella localidad que se convirtió en el primer gran juicio mediático en España hasta convertirse en un circo televisivo esperpéntico. Veinticinco años después, Netflix ha estrenado una serie documental de cinco capítulos que revisa el caso. La producción es muy recomendable porque va más allá del género del true crime para ofrecer el retrato social de una época. Ahora bien, verlo es duro. Revivir la tragedia es muy doloroso y analizarla desde la perspectiva actual es aterrador. Enseguida tienes claro que en el recuerdo nos ha quedado un relato parcial y sesgado de los hechos.

El gran acierto es entrevistar solo a personajes implicados de primera mano en aquel caso. Los dos protagonistas esenciales son: Fernando García, el padre de una de las niñas que se hizo muy popular, y Juan Ignacio Blanco, el periodista que contribuyó a crear el espectáculo mediático, especialmente en Esta noche cruzamos el Mississippi, de Pepe Navarro. García es enfocado con un plan picado que lo convierte en un pobre hombre vencido, mientras que Blanco tiene un plan frontal siniestro digno de un malvado de película. Cada capítulo incluye los nombres de las personas que han declinado la invitación a participar. El caso Alcàsser mantiene un equilibrio periodístico impecable, sin caer en el sensacionalismo. No era fácil teniendo en cuenta la infinidad de horas de porquería televisiva que generó el caso. No utilizan ni recreaciones dramáticas ni voz en off para potenciar el horror. Aprovechan el recurso del making-of y el proceso de documentación para hacer avanzar la trama.

En El caso Alcàsser el análisis paralelo de la investigación, del juicio y del tratamiento mediático es de un rigor y de una claridad cronológica y expositiva que te atrapa. El relato es cautivador. El retrato que se hace de una sociedad todavía muy ingenua con las televisiones privadas que acababan de nacer en España, con una cultura de la violencia contra las mujeres absolutamente normalizada, queda perfectamente plasmado.

El caso Alcàsser es valiente a la hora de señalar también la doble cara de Fernando García, el protagonista. De la desgracia familiar a sacar rédito económico y aprovecharse de otras víctimas. A pesar de todo, el final cae en un exceso de prudencia: ni le preguntan por este tema directamente y utilizan el maldito recurso de dejar que sea el espectador quien saque sus conclusiones en el misterio final.

Ahora bien, hay otro final muy necesario y acertado: una lectura en clave feminista que resarce de la estigmatización de las mujeres que, inevitablemente, se pone de manifiesto en el resumen del caso. Hay un clamor claro, una voluntad periodística, de denunciar la violencia de género, que entonces era vista como un simple infortunio. El caso Alcàsser te remueve porque te demuestra las negligencias policiales, sociales y mediáticas del pasado que han permitido perpetuar esta lacra hasta hoy en día.

EDICIÓ PAPER 20/07/2019

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