EL APUNTE

(In)seguridad pública

Una de las consecuencias de los acontecimientos vividos hace un año es el deterioro de la democracia

Explica uno de los presos políticos en Lledoners que una de las consecuencias indeseadas del encarcelamiento sobre su hijo pequeño es que dibuja "los buenos en la cárcel y los malos en la calle". Su percepción infantil del bien y el mal y de las normas de convivencia habituales en las sociedades civilizadas está alterada como la de muchos ciudadanos que desconfían, como nunca desde la Transición, de las llamadas fuerzas de seguridad del Estado. Desde las cargas en los colegios electorales el día 1 de octubre, la presencia en la calle de la Policía Nacional no es tranquilizadora para mucha gente. Por más que el Ministerio del Interior se esfuerce en decir que el millar de efectivos que desplegará en Cataluña entra en lo que es habitual, para muchísimos ciudadanos no es una presencia que les haga aumentar su confianza. Una de las muchas consecuencias de los acontecimientos políticos vividos hace un año es el deterioro de la democracia y la vejación de los valores más elementales de diálogo, pacto, derecho a la participación y tolerancia. También el deterioro del reconocimiento de la justicia como un pilar indiscutible del edificio social, que todavía puede empeorar con el juicio por el 1-O. Algún día la opinión pública española será capaz de ver las terribles consecuencias sobre la calidad de su democracia de la política del PP y el Estado profundo de los últimos años. Los grandes defensores de la unidad de España tendrán acabado asfixiante.

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EDICIÓ PAPER 18/11/2018

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