EL APUNTE

¡Que venga Mattis!

Trump deberá elegir estrategia e intervenir en Siria o pactar con Rusia. La mala noticia es que los cambios de opinión de Trump indican desconocimiento de las carpetas y confirman su impulsividad

Las relaciones entre los EEUU de Donald Trump y la Rusia de Putin han pasado de la adulación al insulto con rapidez supersónica. El lenguaje diplomático vive nuevas fórmulas y mientras Trump tildaba de "animal" a Al Asad por haber utilizado armas químicas, su secretario de Estado se reunía con Putin tras calificar a Rusia de "connivente o incompetente" con el dictador sirio. La cuestión es que la lucha contra el Estado Islámico ha tapado las barbaries cometidas por Al Asad y que el apoyo francés y británico a las milicias contra el dictador no ha sido suficiente para compensar el eje Rusia-Siria-Irán. EEUU ha concluido que el ataque químico que mató a un centenar de civiles en la población de Khan Xaikhun fue obra del régimen sirio y la respuesta, en palabras del propio Trump, fue "llamar inmediatamente el general Mattis" y ordenar el ataque al jefe del Pentágono. Rusia mantendrá el apoyo a Al Asad y Trump deberá doblar la apuesta si vuelve a haber un ataque químico. La pretendida mediación de Rusia fue una manera de dilatar la resolución del conflicto y cronificar la agonía y el abandono de los sirios. Trump deberá elegir estrategia e intervenir en Siria o pactar con Rusia. La mala noticia es que los cambios de opinión de Trump indican desconocimiento de las carpetas y confirman su impulsividad. Obama se equivocó confiando en Putin y su mandato estuvo marcado por el Nobel de la paz preventivo y el cansancio de guerra. Trump, por ahora, es imprevisible y tan desafiante como Putin.

EDICIÓ PAPER 14/09/2019

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