EL APUNTE

Iceta ya es un peligroso independentista

Puigdemont y el 'procés' sobreviven al 'match point' mientras el sistema político español se colapsa por razones no ajenas a Cataluña

El apretón de manos de Puigdemont y Gabriel renueva, en teoría, la confianza de aquel abrazo entre Mas y Fernández del 9-N. Nuevos protagonistas para el mismo proceso después de que la CUP tomara conciencia de que la supervivencia de la mayoría independentista pasa por su capacidad de tragarse el mismo número de amargas píldoras de pragmatismo que el resto de partidos. Paradójicamente, Puigdemont sobrevivirá si la CUP y ERC pactan unos presupuestos que a su electorado moderado le costará tragar. De momento, el presidente y el procés sobreviven al match point mientras el sistema político español se colapsa por razones no ajenas a Cataluña. La conspiración de los coroneles del PSOE contra Pedro Sánchez contiene altísimas dosis de miseria política, pero también una cierta idea de España y de la socialdemocracia. Sánchez ha sido desafiado permanentemente sin que el partido haya sido capaz de hacer un inventario de los errores del gobierno Zapatero ni se haya renovado territorialmente. Susana Díaz ha asestado un golpe escondiendo sus intenciones reales y pretendiendo que sea Sánchez quien permita que el PP gobierne. La cascada de dimisiones en la ejecutiva quería evitar un comité federal, que no tenía ganado, y la celebración de un congreso, porque sabe que los militantes no quieren el PP. Sánchez está aprendiendo que hablar de reforma constitucional lo convierte en un traidor e Iceta ya es un peligroso independentista. Suerte que Chacón mantiene el orden de la España una. Será muy difícil evitar la escisión.

EDICIÓ PAPER 19/10/2019

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