El farol del juez Vidal o el caballo de Troya

La querella admitida sobre Santiago Vidal, base de la investigación del juez Llarena

Tiene el final de una película americana. El el ex senador por Esquerra Republicana de Catalunya, el juez Santiago Vidal, que originó con unas declaraciones que iban de farol la investigación del procés en el juzgado de instrucción 13 de Barcelona, no ha sido procesado y vuelve ahora a ejercer su actividad jurisdiccional, mientras doce acusados de rebelión, basados en gran parte en esa misma investigación, están en la recta final del juicio oral en el Tribunal Supremo, otros cuatro acusados esperan su juicio por rebelión en la Audiencia Nacional y treinta serán juzgados por esos hechos, aunque no por rebelión ni sedición, en la Audiencia Provincial de Barcelona.

La historia arranca de cuatro conferencias que impartió Vidal en noviembre de 2016 en Barcelona, Matadepera, Garcia y Granollers. Explicaba al público que le escuchaba que La Generalitat tenía "todos vuestros datos fiscales" y se jactaba de que ello "es ilegal porque está protegido por la ley de bases de datos. Son unos datos reservados, en teoría los que llevamos este proceso no deberíamos tener acceso a ellos, pero a veces suceden cosas, no os diremos cómo, porque no es exactamente legal". También señalaba que había "una dotación de unos 400 millones de euros en los presupuestos de la Generalitat de 2017 para organizar el referéndum y construir las estructuras de Estado. No os diré en qué epígrafes de los presupuestos están incluidos, porque están debidamente camuflados, porque si no nos los impugnarían inmediatamente".

Y alardeaba con su propio sector, el judicial. Vidal -asesor de la consejería de Justicia- afirmaba que se había realizado "un trabajo de campo" según el cual "de los 801 jueces españoles en Cataluña, sabemos cuáles comparten nuestros sueños e ideales. Sabemos perfectamente cuáles se quedarán y cuáles se irán; sabemos con qué jueces podemos contar". De acuerdo con sus cálculos, unos 300 jueces destinados en Cataluña, podían jurar fidelidad en el marco de la república catalana.

El abogado Miguel Durán, ex director de la ONCE, todo un sabueso político, olió lo que se cocinaba. El 27 de enero de 2017 presentó una denuncia que recayó en el juzgado 13 de instrucción de Barcelona. El escrito de Durán era una obra en busca de personaje: el juez Juan Antonio Ramírez Sunyer.

Durante largos meses, el juez desarrolló una investigación apoyándose en la Guardia Civil sobre la fase de preparación del referéndum del 1-O, intervenciones telefónicas mediante, sabiendo que finalmente esa breva terminaría por caer. Es decir, la materialización del referéndum. Ello proyectaría el trabajo de campo anterior.

No ha sido necesario conocer la importancia de la actuación del juzgado 13. Una persona de gran amistad con Ramírez Sunyer, compañero suyo de pupitre en la Escuela Judicial Española, en Madrid, lo revelaría el mismo día de su fallecimiento, el 4 de noviembre de 2018.

"Su trabajo como juez, siempre impecable, se hizo noticiable cuando asumió la investigación inicial de los hechos que desembocaron en los sucesos del 20 de septiembre de 2017 en la Consejería de Economía de la Generalitat. Posteriormente, su investigación constituyó en buena medida la base en la que, a su vez, ha llevado a cabo el juez Llarena por los acontecimientos del 1 de octubre de ese año", escribió José María Macías "abogado de Cuatrecasas. Magistrado en excedencia. Profesor de Derecho Administrativo y de la UE en la UAB. Vocal del Consejo General del Poder Judicial", según consta en su cuenta de Twitter.

Lleva razón Macías. La instrucción de Llarena, basada en los informes del teniente coronel de la Guardia Civil, Pablo Baena, jefe de la Policía Judicial en Cataluña, quien a su vez había trabajado con el juez Ramírez Sunyer, también fue la fuente fundamental de los fiscales del Supremo y del juez instructor. Macías, en efecto, ocupó el puesto de Mercè Pigem, defenestrada por Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, y se convirtió en mucho más que un vocal de la Comisión Permanente: en su mano derecha.

Fue a sugerencia de Macías que Lesmes escribió una carta a Ramírez Sunyer el 2 de noviembre de 2018, dos días antes del fallecimiento del magistrado, en la que elogiaba su "empuje y coraje" cuando "todo lo que te rodea se convierte en hostil". Enfatizaba: "Cambiaste el rumbo de la Historia de nuestro país".

En su auto del pasado 9 de abril, la magistrada menciona una sola vez a Santiago Vidal, cuyas provocaciones verbales dieron origen a la investigación. Es en la página 42, cuando señala "no ha lugar a dictar auto de procesamiento respecto al resto de personas que declararon como investigadas". Entre ellas: Santiago Vidal Marsal.

EDICIÓ PAPER 20/07/2019

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