Yo, Pablo

Llarena tiene en la mirilla la cita del lunes de Puigdemont y cuatro exconsejeros ante el juez belga

El magistrado Pablo Llarena, ¿qué idea tiene de la comparecencia de los 10 encarcelados citados para este viernes?

¿Es una declaración en regla como las que han prestado el 9 de noviembre los seis  miembros de la Mesa del Parlament?

Si se considera al pie de la letra la providencia dictada ayer por el magistrado, su idea es la de una comparecencia puntual para escuchar a los 10 encarcelados exponer sobre su situación personal de prisión y las razones para ser excarcelados.

Y, a continuación, pues, sobre la base de esta explicación escuchar el argumento de los dos fiscales que acudirán a la vista, Consuelo Madrigal y Jaime Moreno, y adoptar una decisión sobre la libertad provisional bajo fianza. 

Llarena prefiere un interrogatorio amplio más adelante. Habrá que ver, por tanto, si esta idea predeterminada del magistrado, que también es la de los fiscales, se cumple con precisión.

Hacia la medianoche del próximo lunes, día 4 de diciembre, comienza la campaña electoral del 21-D, ¿pero es esta acaso la única referencia que ha conducido al magistrado Pablo Llarena a citar a los 8 exconsejeros del Govern cesado y a los presidentes de ANC y Omnium Cultural el viernes a las 9,30 horas?

La respuesta es no. No es la única. Tampoco sabremos, porque no es posible penetrar, al menos en tiempo real, en el cerebro de Llarena, si esa referencia es más o menos relevante que esta otra: Carles Puigdemont, Meritxell Serret, Toni Comín, Luis Puig y Clara Ponsatí, comparecen el lunes próximo, 4 de diciembre, para alegar ante el juez de instrucción de Bruselas.

Esa vista es el preludio de la decisión judicial de la justicia belga sobre la orden de entrega y detención cursada por la Audiencia Nacional contra los cinco.

Habrá que ver si la extradición se hace por todos los delitos solicitados (desobediencia, prevaricación, malversación y rebelión y sedición) o solo por algunos de ellos, aquellos que responden al requisito de la doble incriminación (ser delito en España y en Bélgica).

Pero esta coincidencia entre la vista de Bruselas y la campaña electoral del 21-D – el póster del artículo 155 de Rajoy- hace recaer sobre Llarena, como magistrado del Tribunal Supremo, una oportunidad de alcance europeo: desactivar antes de la vista de Bruselas las acusaciones contra la justicia española como una justicia sesgada, politizada y arbitraria, que persigue las ideas y no los actos ilegales.

Y las fuentes judiciales apuntan: Don Pablo no va a desaprovechar esa oportunidad.

En la providencia que ha dictado, el magistrado les cita porque los querellados piden la revisión de su situación personal (prisión) y solicitan que se les reciba declaración en relación a esa situación. Los querellados, a juzgar por lo que se desprende de los escritos de sus letrados, están dispuestos a contestar a las preguntas de los fiscales y del juez.

Por tanto, son ellos los que, ante un magistrado expectante por no perder la oportunidad, deberán proporcionársela.

A él y a los fiscales.

La vía Barrufet se abrió paso precisamente porque los dos fiscales encargados de interrogarla –Jaime Moreno y Javier Zaragoza- diferenciaron sus respuestas respecto a los otros cuatro querellados y finalmente se solicitó para ella prisión eludible con fianza, lo que llevó a los otros cuatro miembros de la Mesa del Parlament a transitar esa vía ante un magistrado especialmente receptivo.

¿Reaccionará Llarena con una fianza para los 10 encarcelados? ¿O diferenciará la medida cautelar de prisión entre unos y otros, entre los exconsejeros y Jordi Sánchez y Jordi Cuixart?

El hecho es que los riesgos de fuga, destrucción de pruebas y reiteración delictiva no pueden ser invocados seriamente para justificar la permanencia en prisión. Y, como Llarena escribió en su auto del 9 de noviembre, ninguno de ellos está en la cárcel cumpliendo una condena o castigo anticipado.    

EDICIÓ PAPER 14/10/2018

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