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La Fiscalía quiere a Trapero junto a Sánchez y Cuixart

El mayor de los Mossos intentará rebatir la versión de la Guardia Civil del 20-S

La Fiscalía de la Audiencia Nacional quiere que el mayor Josep Lluís Trapero ingrese en prisión porque, según la Guardia Civil, habría incumplido su deber de ofrecerle el auxilio solicitado frente a la “masa” concentrada –término usado durante el interrogatorio al mayor- durante la jornada del 20 y la madrugada del 21 de septiembre de 2017 con ocasión de la entrada y registro en la sede de la consejería de Economía.

En los últimos minutos de la primera declaración, el viernes 6 de octubre, el teniente fiscal Miguel Ángel Carballo ya anunció su propósito de solicitar medidas personales cuando concluyera la nueva declaración. El tono de las preguntas, la inflexión de la voz y la impresión que transmite la jueza revela una evidente prevención ante el mayor Trapero. La jueza parte de que el atestado de la Guardia Civil es una especie de auto de procesamiento de Trapero. Y ante sus explicaciones no oculta su escepticismo a través de afirmaciones que inmediatamente presenta como preguntas.

El fiscal Carballo, por su parte, considera hechos probados las afirmaciones de la Guardia Civil, según las cuales los Mossos d'Esquadra brillaron por su pasividad total ante la reiterada petición de auxilio. Las respuestas de Trapero ni siquiera las tiene en cuenta. El fiscal da por probado "la cosa se le escapó de las manos" e intenta vincularle  a "este señor Jordi Sánchez".

Por saber hasta pregunta al mayor si ha investigado, como afirma por la Guardia Civil, que Jordi Sánchez y Jordi Cuixart se subieron al techo de los coches destrozados para arengar a la “masa” -unas 40.000 personas- y convocarles a manifestarse al día siguiente frente al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. O si ha hecho alguna diligencia para determinar si es verdad que se ordenó en un primer momento comida para que los manifestantes permanecieran toda la noche frente a la Consejería de Economía.

Es interesante saber que en la segunda comparecencia, el pasado lunes 16, la jueza Lamela manifiesta un cambio de percepción  respecto a las afirmaciones del mayor. Y no solo porque en la declaración corrige afirmaciones del fiscal Carballo sobre el alcance de la declaración que acababa de realizar por videoconferencia la secretaria de justicia que tuvo que salir por los tejados del teatro Coliseum, contiguo a la consejería de Economía, sino también por las declaraciones de dos agentes de la Guardia Civil, practicadas el lunes 16 antes de que pasara a prestar declaración el mayor.

Lo dice la propia jueza en el auto por el que deniega la prisión incondicional que solicitó Carballo.

“Frente a ello [los hechos del 20 y 21 de septiembre] el señor Trapero ha ofrecido determinadas explicaciones qué coinciden en parte con lo declarado por los dos Tenientes de la Guardia Civil y por la letrada de la administración de justicia [secretaria judicial del juzgado de instrucción número 13] en sede judicial en el día de hoy [16 de octubre] Básicamente el señor Trapero ha señalado que abrieron los pasillos para los detenidos y para la salida de la comisión judicial que luego no fueron utilizados en los momentos en que estaban previstos, y que no actuaron contra los concentrados al estimar que, dado su volumen, ello podría haber generado una grave alteración del orden público sin consecuencias prácticas".

La jueza añade: "Y parte de esas afirmaciones coinciden con lo declarado por los citados testigos en sede judicial, a través de los cuales se ha tenido conocimiento de que a lo largo de la jornada se fueron enviando unidades de mediación de Mossos y también agentes de escolta que fueron precisamente los que finalmente acompañaron a la Letrada de la Administración de Justicia en su salida del edificio. Igualmente, conforme señaló el teniente de la Guardia Civil Nº C57393S, a partir de las 11 de la mañana era ya imposible desalojar debido ai número de personas que se había congregado en el lugar. Incluso señaló que a las 09:30 horas ya había mucha gente allí y no podían moverse ni dos metros”. La jueza, pues, decidió desestimó la petición de prisión incondicional del fiscal Carballo y resolvió dejar a Trapero en libertad con medidas cautelares.

Esto no ha terminado

Pero esto no se ha terminado. La Fiscalía ampliará la denuncia sobre los hechos del 20 y 21 de septiembre con presuntos indicios contra Trapero en la jornada del 1-O. El mayor aportará en los próximos días un escrito sobre los datos de los atestados de la Guardia Civil con la intención de aclarar la secuencia de los hechos.  

La batalla será encarnizada. La propia jueza deja constancia en su auto del pasado lunes. Señala: “Igualmente existen elementos que vinculan al señor Trapero con esta estrategia, como es el contenido del documento enfoCAT hallado en el domicilio del señor Jove [secretario de Economía] , la pasividad, aun por investigar, que se atribuye a los Mossos D'Esquadra en los hechos acaecidos el día 1 de octubre, o el contenido de las conversaciones obtenidas como consecuencia de las observaciones telefónicas autorizadas por e! Juzgado de Instrucción no 13 de Barcelona, en las que se vislumbra una actividad de contravigilancia para proteger a determinadas personas frente a posibles actuaciones de la Policía o de la Guardia Civil”.

Una conclusión que se extrae de esta primera declaración es que Trapero no fue advertido por el juez de instrucción número 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez Sunyer, con una mínima antelación sobre la operación de entrada y registro en 44 locales y las doce detenciones que se iban a practicar.

El juez trabajó con la Guardia Civil y quizá no se fío de los Mossos, quienes se enteraron por los medios de comunicación sobre la mañana del 20 de septiembre. Hasta el fiscal Carballo reconoció al reprocharle su pasividad qué como es posible que él no supiera lo que pasaba cuando en las redes sociales y los medios de comunicación se hablaba de ello y la gente se dirigía a los distintos locales para manifestarse.

RE

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