Un desahucio así no puede volver a pasar

La actuación de los Mossos en Ciutat Meridiana fue un despropósito

¿Se puede desahuciar una familia con menores en plena pandemia y poco antes del toque de queda? Pues se ve que, a pesar de todas las proclamas de las diferentes administraciones, sí. La imagen de jueves por la noche en Ciutat Meridiana de una madre con tres hijos menores, algunos de ellos con la mochila de ir a la escuela a las espaldas, desahuciados por los Mossos d'Esquadra sin orden judicial ha provocado una oleada de indignación perfectamente justificada.

Por suerte, el propietario del piso, el BBVA, ha rectificado y ha dejado que la familia vuelva donde ha vivido los últimos dos años. El caso es que, al tratarse de una familia vulnerable, la entidad bancaria tenía que cumplir con el decreto ley 17/2019 y ofrecer un alquiler social que la familia pueda asumir. El lunes firmará. La entidad se ha defendido con el argumento que nadie les informó que se trataba de una familia vulnerable y que por eso activaron el desahucio exprés. La falta de orden judicial responde al hecho que la comitiva judicial había cambiado la cerradura de la casa por la mañana y, cuando Ruth volvió al atardecer, se la encontró cerrada. Entonces, aconsejada por los vecinos, forzó la puerta y se disparó la alarma, cosa que activó la actuación de los Mossos. Durante la noche de jueves la familia fue atendida por los servicios sociales.

El episodio nos sitúa ante una situación muy incómoda que la legislación y las administraciones no acaban de solucionar. A pesar de las promesas de los políticos, cada semana se producen desahucios de familias vulnerables, y solo en algunos casos las movilizaciones de vecinos y activistas consiguen pararlos. Ni siquiera la llegada de Ada Colau a la alcaldía de Barcelona, después de haber sido la líder de la PAH, ha conseguido parar los desahucios más delicados.

En paralelo, cada vez más propietarios se quejan de las mafias que ocupan pisos para obtener un rédito económico, utilizando, en algunos casos, familias con niños. Estas dos realidades conviven y a menudo es difícil discernir cada caso. Pero, sea como fuere, el desahucio de Ciutat Meridiana no se tendría que haber producido nunca. Algo falla en el circuito de información cuando ni la justicia ni la policía se dan cuenta que están infringiendo la ley que protege a las familias vulnerables en estos casos. 

Este ejemplo tendría que servir para que las administraciones se pusieran las pilas de verdad y evitaran estos dramas sociales, sobre todo si hay menores de por medio, porque es difícil hacerse a la idea del trance que supone que te echen de casa cuando ya es por la noche y al día siguiente tienes que ir a la escuela. En plena pandemia, y con el trabajo que tienen para hacer cumplir las restricciones de movilidad, es poco comprensible que los Mossos tengan que estar haciendo estas actuaciones, con la pérdida de crédito que suponen.

El Govern de la Generalitat y el Ayuntamiento tendrían que ponerse manos a la obra para que un caso así no vuelva a suceder. Y como sociedad tendríamos que tomar conciencia todos juntos de que la pobreza infantil es un fenómeno muy real que a menudo tenemos junto a casa.

EDICIÓ PAPER 21/11/2020

Consultar aquesta edició en PDF