Mecánicos en peligro de extinción

La llegada del coche eléctrico pone en riesgo el futuro de muchos talleres

"Las averías de ahora no las voces, y las averías que no veo no las puedo reparar". Juan José Sánchez asusta a los coches híbridos y eléctricos de su taller como quien espanta las moscas un mediodía caluroso de verano. "Me he adaptado a todos los cambios, pero lo que viene ahora ya no lo atrapo ". Hace 34 años que tiene colgado el cartel que dice" Taller de Automoción JJ Sánchez "en el número 47 de la calle Orso, del barrio de la Serreta de Rubí. Va montar el negocio cuando volvió de la mili con 20 años. nació con el mono azul puesto, tiene las manos endurecidas de collar tornillos y desmontar embragues, y las manchas de aceite forman parte del uniforme. A su edad sabe que a él el coche del futuro no le obligará a jubilarse antes de tiempo, pero asegura que los talleres pequeños como su están sentenciados a muerte.

Pedro Penalba, del taller Auto Reparación Penalba de Martorell, tiene 60 años -empezó a los 16- y afirma contundente que "los talleres mecánicos no tienen futuro". Sabe que llegará a los 65 años apenas, pero "por el bien" de sus hijos les recomienda que no se queden el negocio del padre. "Vemos el final cerca", admite resignado también Jordi Alba, de Fleming Car Service, en Lleida. Los mecánicos de toda la vida, los que apenas entraba por la puerta un Citroën BX tosiendo como un fumador de Ducados ya sabían que el problema era el carburador, han llegado a la entrada de la tecnología en los coches arrastrando los pies, y el que les viene ahora ya es una montaña demasiado alta para escalarla.

Desde el Gremio Provincial de Talleres de Reparación de Automóviles de Barcelona son plenamente conscientes del problema, y tratan de aportar esperanza dentro del realismo. "Estamos en un paradigma nuevo muy diferente al de los últimos 100 años y entiendo el pesimismo en el sector, pero hay manera de corregirlo", afirma su presidente, Celso Besolí.

Joan Carles Solà, propietario del taller JCS Box de Tortosa, quiere huir del pesimismo de sus colegas, aunque admite que, con la llegada en masa de coches híbridos y eléctricos, habrá una selección natural de mecánicos mayor que la que fue cuando llegaron los motores TDI u otras innovaciones. "Ahora caerán más talleres que entonces, sí, pero los que nos adaptamos resistiremos y tendremos más trabajo". La clave es la formación.

El propietario de JCS Box asegura que hace tiempo que va haciendo cursillos para ponerse al día, y afirma que se ve capaz de afrontar el cambio que le espera al sector. Pero Juan José Sánchez no se atreve. "He hecho muchísimos cursos, y te vas adaptando a base de golpes, pero llega un día que lo aprendido al poco ya no sirve, y sólo haces que invertir e invertir", lamenta.

"Ahora caerán más talleres, pero los que nos adaptamos tendremos más trabajo", dice uno de los talleres optimistas

Pascual Moya, presidente del Gremio de Talleres de Terrassa y Comarca, suscribe que los talleres que no se formen para reparar los nuevos coches no sobrevivirán. Desde el Gremio Provincial van en la misma línea. Ahora bien, Celso Besolí asegura que "si no te formas, poco a poco te irás retirando del mercado, pero hay tiempo para hacer la transición, los coches de combustión todavía durarán mucho tiempo". El Gobierno ya ha puesto una primera fecha: en 2040 no se podrá matricular ningún nuevo coche diesel, gasolina o híbrido, y a partir de 2050 no podrá circular ninguno.

Pero la formación constante no es la única montaña que hace sombra a los mecánicos. "La inversión que hay que hacer para reinventarse es muy grande para pequeños autónomos como nosotros", dice Jordi Alba, de Fleming Car Service. En este punto, los dos presidentes de los gremios de talleres consultados coinciden en la posible solución: que 4 o 5 mecánicos se agrupen para comprar los aparatos para reparar cuantas más averías mejor, y luego derivarse los clientes entre ellos en función de lo que tengan.

Eso sí, todo el mundo está de acuerdo en que en la próxima década se cerrarán muchos más talleres mecánicos de barrio de los que abrirán. El Gremio Provincial no tiene datos reales, pero conocen el sector y saben que ya está empezando a pasar. La media de edad de los mecánicos es bastante alta, y muchos ya han tirado la toalla ante la revolución del automóvil que tienen a la vuelta de la esquina. Por lo contrario, actualmente es mucho más caro abrir un taller de cero que cuando Juan José Sánchez levantó su persiana a mediados de los 80. Además, el traspaso de un taller que ya funcione tampoco es más barato. Celso Besolí explica que ahora los talleres deben cumplir una serie de normativas que muchos de los antiguos no cumplen pero que les permite seguir trabajando porque ya están abiertos desde antes. Pero una vez se jubila el propietario y se quiere hacer el traspaso, el nuevo sí debe adaptar el taller a la normativa, y eso tiene un coste elevado. "Al final, cuando un taller cierra por jubilación sale más a cuenta poner un supermercado".

EDICIÓ PAPER 19/10/2019

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