El federalismo y su ausencia

Bélgica, aunque el PSOE no la mencione en ningún documento orgánico, ofrece un bello ejemplo de cómo un estado unitario puede evolucionar hacia el federalismo

Tal como marchan las negociaciones, es poco probable que Pedro Sánchez acabe siendo investido presidente del Gobierno. Aún así, es importante analizar este federalismo que dice el PSOE que ofrece a la sociedad catalana como alternativa a la independencia. El independentismo catalán se ha reflejado en varios países europeos. Mas dijo y repitió que Cataluña podía ser la Holanda del Sur; luego vinieron Austria y Dinamarca. La pregunta es en qué estados federales se refleja el PSOE.


En el documento aprobado en Granada en el año 2013 el PSOE tuvo el mérito de reconocer que en España, si no varias naciones, conviven "varias aspiraciones nacionales", y puso negro sobre blanco una apuesta federalista destinada a facilitar esta convivencia. El problema de este documento es que no resulta muy explícito a la hora de mencionar modelos y, cuando lo hace, no se ve claro hasta qué punto son pertinentes. Estados federales en el mundo hay unos cuantos; que contengan "varias aspiraciones nacionales", no tantos.


Según el PSOE, "el federalismo debe ser el modelo definitivo de nuestra organización territorial, como en otros muchos grandes Estados del mundo". ¿Cuáles son estos estados? La única referencia concreta que hace el documento es a Alemania. "Entre las posibles opciones de reforma del actual Senado", dice el documento, "la que más acentúa el carácter territorial de esa Cámara es la que toma como modelo de referencia al Bundesrat". Y luego cita " otros modelos federales de derecho comparado", sin especificar. Si el criterio es el tamaño, y nos fijamos sólo en las democracias occidentales desarrolladas, parece que en el paquete de Alemania también deberían estar los Estados Unidos. Es cierto que en California hay independentistas reunidos en la plataforma YesCalifornia y que se acaba de constituir el California National Party, que tiene como objetivo " to establish the country of California independent of the United States". (Por cierto, YesCalifornia propone un referéndum para el año 2020, " just like the people of Catalonia"). También es cierto que en Baviera existe un partido independentista que se llama Bayern Partei (con un argumentario que recuerda poderosamente al catalán: según los cálculos del BP, cada año los contribuyentes bávaros pagan al estado y a los otros lands 35 millardos de euros más de los que vuelven a Baviera). Pero lo cierto es que ni California ni Baviera, con todos los respetos, son casos genuinos de diversidad nacional dentro de sus estados respectivos.


Los estados que el documento del PSOE habría podido mencionar y no menciona son los estados federales plurinacionales. Tras la disolución de la República Federal Socialista de Yugoslavia, de la URSS y de la República Socialista Checoslovaca y la efímera República Federal Checa y Eslovaca que la sucedió, los únicos estados federales plurinacionales que quedan en Europa son Bélgica y Bosnia Herzegovina. Ciertamente, inspirarse en un caso de federalismo trágicamente sobrevenido (y, encima, fallido) como el de BiH podría resultar muy discutible. Bélgica, en cambio, ofrece un bello ejemplo de cómo un estado unitario puede evolucionar hacia el federalismo con tintes confederales y todo. Lástima que ningún documento orgánico del PSOE la mencione.


Entre los expertos hay un debate sobre la estabilidad de las federaciones plurinacionales. La pregunta teórica es si el federalismo plurinacional es un freno a la secesión o más bien un estímulo. Para terminar de responder empíricamente, habrá que ver si en los próximos tiempos Flandes se separa de Bélgica o la República Srpska se escinde de BiH. ¿Cómo se sitúa el caso español en este debate? Como se vio el 20-D, no parece que la mera promesa de federalismo "como en muchos otros grandes estados del mundo" sea muy estimulante para la sociedad catalana. Y la aplicación efectiva del federalismo plurinacional no parece que tenga que llegar pronto. En esta cuestión la historia comparada nos proporciona algunos ejemplos instructivos. El Imperio austríaco mantuvo la unión con el reino de Hungría gracias al Ausgleich (compromiso) de 1867, pero no pudo retener a Bohemia y Moravia porque no se federalizó a tiempo. A uno de sus estados sucesores, la Primera República de Checoslovaquia, le pasó exactamente lo mismo: el federalismo apresurado de 1938 no impidió la anexión de los Sudetes al Reich ni la posterior independencia de Eslovaquia. En el caso español podríamos decir que no será el federalismo plurinacional que estimulará la secesión de Cataluña, sino más bien su ausencia.

EDICIÓ PAPER 16/09/2018

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